Definiciones claras de los términos técnicos que más nos preguntan clientes, arquitectos e instaladores. Sin relleno, directo y claro: cada entrada explica qué es el concepto, por qué importa en una obra real y cómo lo abordamos en Ecospai
Índice
Hermeticidad al aire
La hermeticidad al aire es la capacidad de la envolvente de un edificio para impedir el paso incontrolado de aire entre el interior y el exterior a través de fisuras, juntas o elementos mal sellados. No debe confundirse con la ventilación: un edificio hermético necesita ventilación mecánica controlada para renovar el aire correctamente.
Una envolvente con fugas de aire reduce drásticamente el rendimiento del aislamiento térmico instalado, aumenta el riesgo de condensaciones dentro de los cerramientos y empeora el confort acústico. El aislamiento por sí solo no garantiza eficiencia si la hermeticidad falla.
En Ecospai trabajamos la hermeticidad con sistemas específicos de láminas, cintas y selladores aplicados en el momento de obra donde son accesibles, no como corrección posterior.
n50
El n50 es el indicador que expresa el número de renovaciones de aire por hora que se producen en un edificio cuando existe una diferencia de presión de 50 pascales entre interior y exterior, medido mediante un ensayo Blower Door. Cuanto más bajo es el valor, más hermética es la envolvente.
El CTE español y el estándar Passivhaus establecen umbrales de referencia distintos para este valor; superarlos indica fugas de aire relevantes que deben localizarse y corregirse antes de dar por finalizada la envolvente.
Lo ideal es realizar diagnósticos de n50 en fase de obra, no solo al final, para poder corregir a tiempo.
En el proyecto certificado Passivhaus de Santa Coloma de Farners (Girona) la certificación del Passive House Institute exige un n50 ≤ 0,6 h⁻¹ a 50 Pa. Al haber obtenido la certificación PHI, el edificio cumplió este límite, el más exigente de los dos que contempla el estándar (el de rehabilitación EnerPHit permite hasta 1,0 h⁻¹).
Ensayo Blower Door
El ensayo Blower Door es una prueba de presurización/despresurización que utiliza un ventilador calibrado instalado en una puerta o ventana para medir el caudal de aire que se fuga a través de la envolvente del edificio, y así calcular el n50.
Además de dar un valor numérico, el ensayo permite localizar físicamente los puntos de fuga mediante humo o cámara termográfica, lo que lo convierte en una herramienta de diagnóstico, no solo de certificación.
Recomendamos realizarlo en dos momentos: durante obra, cuando aún se puede corregir sin coste añadido, y al final, como verificación.
Puente térmico
Un puente térmico es una zona puntual o lineal de la envolvente del edificio donde la resistencia térmica es sensiblemente menor que en el resto del cerramiento, habitualmente por discontinuidad del aislamiento, cambios de material o encuentros constructivos mal resueltos.
Los puentes térmicos son responsables de una parte significativa de la pérdida energética total de un edificio y, además, son puntos de riesgo de condensación superficial y moho si no se tratan.
En Ecospai revisamos sistemáticamente encuentros de forjado, jambas de ventana y arranques de cubierta en cada proyecto de rehabilitación, que son los puntos donde más aparecen.
Permeabilidad al aire
La permeabilidad al aire es la propiedad de un material o elemento constructivo de dejar pasar aire a su través bajo una diferencia de presión determinada. Es la magnitud que, aplicada al conjunto de la envolvente, determina la hermeticidad del edificio.
Se diferencia de la transpirabilidad al vapor de agua: un material puede ser impermeable al aire y a la vez transpirable al vapor, que es precisamente lo que se busca en soluciones constructivas saludables.
Esta distinción es clave a la hora de elegir láminas: no todas las que son estancas al aire gestionan bien el vapor de agua.
Barrera de vapor
Una barrera de vapor es una lámina prácticamente impermeable a la difusión del vapor de agua que se instala en la cara caliente de un cerramiento para evitar que el vapor generado en el interior penetre en el aislamiento y condense dentro del cerramiento.
Un cálculo incorrecto de la posición o el tipo de barrera de vapor es una de las causas más habituales de humedades ocultas en rehabilitaciones, porque atrapa humedad en vez de evitarla.
Su uso debe decidirse siempre tras un cálculo higrotérmico del cerramiento, no por defecto.
Freno de vapor
Un freno de vapor es una lámina con una resistencia a la difusión del vapor de agua intermedia, que ralentiza el paso de vapor sin bloquearlo por completo, permitiendo que el cerramiento pueda secar hacia uno o ambos lados según la estación.
Frente a una barrera de vapor tradicional, el freno de vapor ofrece más margen de seguridad higrotérmica en cerramientos de madera o con aislamientos naturales, donde la capacidad de secado es importante.
Es la solución que más utilizamos en sistemas con fibra de madera, precisamente por esa capacidad de secado.
Lámina hermética transpirable
Una lámina hermética transpirable es un producto que combina estanqueidad al aire con una alta permeabilidad al vapor de agua, permitiendo sellar la envolvente frente a fugas de aire sin impedir que el cerramiento respire y evacúe humedad.
Es la solución técnica que resuelve la aparente contradicción entre «hermético» y «transpirable»: ambas propiedades no son excluyentes si el producto está diseñado para ello.
Estas láminas son las que utilizamos en la mayoría de proyectos de rehabilitación con estructura de madera.
Junta de estanqueidad
Una junta de estanqueidad es el punto de encuentro entre dos elementos constructivos —una carpintería y el muro, dos láminas, un paso de instalación— que debe sellarse específicamente porque es, por definición, una discontinuidad de la envolvente.
La mayoría de las fugas de aire detectadas en un ensayo Blower Door no están en los materiales, sino en estas juntas mal ejecutadas o no tratadas.
En Ecospai trabajamos cada junta con el producto específico según el material de contacto (cintas, morteros de sellado, espumas de baja expansión), nunca con una solución única para todos los casos.
Transmitancia térmica (U)
La transmitancia térmica, representada como U y medida en W/m²K, indica la cantidad de calor que atraviesa un metro cuadrado de un elemento constructivo por cada grado de diferencia de temperatura entre sus dos caras. Cuanto más bajo es el valor U, mejor aísla el elemento.
Es el parámetro que exige y limita el CTE DB-HE según zona climática y tipo de cerramiento, y es la cifra que hay que exigir siempre —no la del material aislante suelto— a la hora de valorar una solución constructiva completa.
En Ecospai calculamos el U real de cada solución completa, no solo del aislante, porque el resultado final depende del conjunto de capas.
A modo orientativo, con la composición real de fachada del proyecto de Santa Coloma de Farners (muro de Termoarcilla de 19 cm + SATE con panel Pavatex Pavawall de 100 mm), el sistema se sitúa en torno aU ≈ 0,25-0,28 W/m²K; en cubierta, con Pavatherm de 140 mm, en torno aU ≈ 0,27-0,30 W/m²K
Resistencia térmica (R)
La resistencia térmica, R, medida en m²K/W, es la capacidad de un material o capa constructiva para oponerse al paso del calor. Es inversa a la transmitancia: a mayor R, menor U y mejor comportamiento aislante.
La R total de un cerramiento es la suma de las resistencias de cada capa que lo compone, lo que explica por qué añadir una capa fina adicional puede tener un impacto muy distinto según el material.
Es el dato que comparamos primero al valorar soluciones alternativas de aislamiento en un mismo espesor disponible.
Conductividad térmica (λ)
La conductividad térmica, λ, medida en W/mK, es una propiedad intrínseca de cada material que indica su capacidad para conducir calor. Cuanto más bajo es el valor lambda, mejor aislante es el material en igualdad de espesor.
Es el dato de partida para calcular la resistencia térmica de una capa concreta, pero por sí solo no permite comparar soluciones completas: hay que combinarlo siempre con el espesor real instalado.
En Ecospai trabajamos con fichas técnicas de lambda declarado y certificado de cada fabricante, no con valores orientativos.
El aislamiento de fibra de madera es un material derivado de madera desfibrada y prensada, disponible en paneles rígidos o semirrígidos, que combina capacidad aislante con elevada inercia térmica y buen comportamiento acústico e higroscópico.
A diferencia de los aislantes minerales o sintéticos, la fibra de madera regula humedad y aporta masa térmica, lo que mejora especialmente el confort en verano al retrasar la entrada de calor.
Es el aislante que más utilizamos en proyectos de rehabilitación de vivienda saludable, tanto en fachada mediante SATE como en cubierta.
La celulosa insuflada es un aislamiento a base de papel reciclado tratado con sales de bórax, que se proyecta con maquinaria específica en cámaras de aire, trasdosados o cubiertas, rellenando completamente el espacio sin dejar puentes térmicos por discontinuidad.
Su principal ventaja frente a paneles rígidos es la ausencia de juntas: al insuflarse, ocupa cada hueco de la cavidad, lo que reduce el riesgo de fugas de aire y puentes térmicos asociados a un mal ajuste de piezas.
Ejecutamos el insuflado con maquinaria propia Espaiblow (eGO y eTop), lo que nos permite controlar en obra, en tiempo real, la densidad de relleno — trabajamos con una densidad de instalación de referencia de 40 kg/m³, el parámetro que determina el rendimiento térmico real del sistema y que, cuando se subcontrata a terceros sin equipo propio, rara vez se supervisa con el mismo nivel de detalle.
El SATE es un sistema constructivo que consiste en fijar el aislamiento térmico por la cara exterior de la fachada, cubriéndolo con un revestimiento continuo, de forma que toda la masa del muro queda dentro de la envolvente térmica del edificio.
Al eliminar prácticamente todos los puentes térmicos de fachada y proteger la estructura de las variaciones de temperatura, el SATE suele dar mejores resultados energéticos que el aislamiento por el interior, aunque su ejecución en fachadas con elementos salientes requiere más detalle técnico.
En Ecospai trabajamos con fibra de madera y morteros naturales como base del sistema, evitando soluciones puramente sintéticas
Trasdosado interior
Un trasdosado interior es una solución de aislamiento aplicada por la cara interior del muro existente, mediante panel autoportante o sobre rastrelado, utilizada cuando no es viable actuar por el exterior, por ejemplo en fachadas protegidas o edificios en comunidad de propietarios.
Frente al SATE, el trasdosado resta superficie útil interior y no resuelve los puentes térmicos de forjados y particiones que atraviesan la fachada, por lo que su rendimiento energético conjunto suele ser inferior.
En Ecospai lo planteamos como solución cuando el SATE no es viable
Inercia térmica
La inercia térmica es la capacidad de un edificio para almacenar calor y liberarlo con retraso, amortiguando las oscilaciones de temperatura interior frente a los cambios exteriores a lo largo del día.
Una envolvente con buena inercia térmica reduce picos de calor en verano y necesidades de climatización, complementando —no sustituyendo— al aislamiento: son dos propiedades distintas que hay que combinar bien en el diseño.
Materiales como la fibra de madera aportan más inercia que los aislantes ligeros de celda cerrada, algo relevante en climas con veranos exigentes.
Passivhaus y normativa
Passivhaus (estándar)
Passivhaus es un estándar internacional de construcción de altísima eficiencia energética, desarrollado por el Passive House Institute, basado en cinco principios: aislamiento de alto rendimiento, eliminación de puentes térmicos, hermeticidad al aire muy exigente, carpinterías de altas prestaciones y ventilación mecánica con recuperación de calor.
No es una marca comercial ni una etiqueta decorativa: certificar un edificio Passivhaus implica cumplir valores numéricos verificados de demanda energética y n50, no una simple declaración de intenciones.
En Ecospai aplicamos los criterios Passivhaus como referencia técnica incluso en proyectos que no buscan la certificación formal, porque marcan el nivel de exigencia correcto.
PHI (Passive House Institute)
El PHI, Passive House Institute, es el instituto de investigación independiente con sede en Darmstadt (Alemania) que desarrolló el estándar Passivhaus y certifica edificios, componentes constructivos y profesionales conforme a sus criterios técnicos.
Un producto «certificado PHI» ha sido evaluado de forma independiente conforme a protocolos de ensayo específicos, lo que lo diferencia de productos que solo se autodenominan «aptos para Passivhaus» sin certificación real.
Priorizamos productos con certificación PHI en proyectos donde se busca máxima garantía de rendimiento verificado.
El proyecto de cuatro viviendas unifamiliares en Santa Coloma de Farners (Girona), que ejecutamos en Ecospai, obtuvo la certificación del Passive House Institute, con ventilación de doble flujo Siber y bomba de calor aerotérmica, alcanzando un ahorro energético de aproximadamente el 59% frente al edificio de referencia CTE.
CTE DB-HE
El CTE DB-HE es el Documento Básico de Ahorro de Energía del Código Técnico de la Edificación español, que establece las exigencias mínimas de eficiencia energética que debe cumplir cualquier edificio nuevo o rehabilitado en España, incluyendo límites de transmitancia térmica por elemento y zona climática.
Cumplir el DB-HE es obligatorio, no opcional, y sus exigencias han ido endureciéndose en revisiones sucesivas, por lo que un cálculo hecho con una versión antigua puede no ser válido hoy.
En Ecospai verificamos siempre la versión vigente del documento en cada proyecto, ya que las exigencias varían por comunidad autónoma en algunos aspectos de aplicación.
DB-HS6
El DB-HS6 es el apartado del Código Técnico de la Edificación relativo a la protección frente a la exposición al radón, que exige medidas constructivas de barrera y ventilación en las zonas del territorio español clasificadas con riesgo de radón significativo.
Su cumplimiento depende de la zonificación de radón de la ubicación concreta del edificio, por lo que la misma solución constructiva no es exigible ni suficiente en todos los emplazamientos.
En Ecospai comprobamos la zona de radón del proyecto antes de definir el sistema de barrera, en lugar de aplicar una solución estándar sin verificar.
Demanda energética
La demanda energética es la cantidad de energía que un edificio necesita para mantener condiciones interiores de confort (calefacción, refrigeración, entre otros usos), independientemente del sistema o la fuente de energía empleada para satisfacerla.
Se diferencia del consumo energético: la demanda depende del diseño y la envolvente del edificio, mientras que el consumo depende también de la eficiencia de las instalaciones y del uso real que hacen los ocupantes.
Reducir la demanda mediante envolvente es la primera prioridad en cualquier proyecto: ninguna instalación, por eficiente que sea, compensa una envolvente deficiente.
Certificación energética (calificación)
La certificación energética es el documento oficial que asigna a un edificio una calificación, de la A a la G, en función de su consumo de energía y emisiones de CO2, obligatorio en España para la venta o alquiler de inmuebles.
Una calificación alta no garantiza por sí sola confort ni hermeticidad real: es un indicador normativo basado en cálculo, que conviene contrastar con datos reales como el n50 cuando el objetivo es máxima eficiencia, no solo cumplimiento documental.
Recomendamos no confundir una buena calificación energética con una rehabilitación bien ejecutada: son cosas relacionadas, pero no equivalentes.
Recuperador de calor
Un recuperador de calor es el componente de un sistema de ventilación mecánica que transfiere calor entre el aire extraído del interior y el aire fresco de entrada, sin mezclar ambos flujos, reduciendo así la pérdida energética asociada a la renovación de aire.
En un edificio hermético, ventilar sin recuperación de calor anularía buena parte del ahorro conseguido con el aislamiento; por eso ambos elementos —hermeticidad y recuperación de calor— van siempre unidos en un proyecto bien planteado.
En Ecospai dimensionamos el recuperador según los caudales reales de la vivienda, no según tablas genéricas de fabricante.
Ventilación de doble flujo (VMC doble flujo)
La ventilación mecánica controlada de doble flujo es un sistema que extrae el aire viciado de estancias húmedas e introduce aire fresco filtrado en estancias secas de forma simultánea y equilibrada, pasando ambos flujos por un recuperador de calor.
Frente a la ventilación de simple flujo, que solo extrae aire sin recuperar energía del que sale, el doble flujo es el sistema coherente con edificios de alta hermeticidad, ya que evita tanto la pérdida energética como la entrada de aire sin filtrar.
Es el sistema que integramos por defecto en proyectos de rehabilitación energética avanzada y obra nueva Passivhaus.
Las aguas grises son las aguas residuales de origen doméstico procedentes de duchas, bañeras y lavabos, excluyendo las de inodoro, que por su menor carga contaminante pueden tratarse y reutilizarse para usos que no requieren agua potable, como cisternas o riego.
Reutilizar aguas grises reduce el consumo de agua de red de una vivienda de forma significativa, especialmente en climas con restricciones de agua como el mediterráneo, pero requiere un sistema de filtrado y tratamiento específico, no una simple derivación de tuberías.
En Ecospai trabajamos con sistemas certificados INTEWA de gestión de aguas grises, dimensionados según consumo real del hogar.
La gestión de aguas pluviales es el conjunto de sistemas de captación, filtrado y almacenamiento del agua de lluvia recogida de cubiertas, destinada a usos no potables como riego, limpieza o cisternas, reduciendo la dependencia de la red y el impacto de escorrentía.
Un sistema bien dimensionado tiene en cuenta la superficie de captación real, la pluviometría de la zona y el uso previsto del agua almacenada; sobredimensionar o infradimensionar el depósito son los errores más habituales.
En Ecospai diseñamos cada instalación a partir de estos tres datos.
Barrera antirradón
Una barrera antirradón es una lámina o sistema constructivo con estanqueidad certificada al paso de gas radón, instalada entre el terreno y el interior del edificio, habitualmente sobre la solera, para impedir la entrada de este gas radiactivo de origen natural.
Una barrera mal sellada en sus juntas y pasos de instalaciones pierde toda su eficacia, igual que ocurre con la hermeticidad al aire: el material es tan bueno como su ejecución en obra.
Ejecutamos la barrera con solapes y sellados específicos en cada paso de instalación, punto donde suelen aparecer los fallos.
En Ecospai utilizamos el sistema Sisalex 871 combinado con cintas Ampacoll BK 530 en solapes, y Ampacoll XT 60 para completar la solución constructiva del conjunto. En los pasos de instalación el punto donde más fallan estas barreras si no se tratan de forma específica empleamos manguitos antirradón, diseñados justamente para mantener la estanqueidad en las penetraciones de tuberías y conductos. Esta es la combinación de producto que documentamos en nuestro artículo técnico sobre protección frente al radón conforme al DB-HS6.
Becquerel (Bq)
El becquerel (Bq) es la unidad del Sistema Internacional que mide la actividad radiactiva, es decir, el número de desintegraciones atómicas que se producen por segundo en una muestra. En el contexto de la construcción, se utiliza como Bq/m³ para expresar la concentración de radón en el aire interior de un edificio.
Un valor en Bq/m³ no dice nada por sí solo si no se compara con el nivel de referencia normativo: es la unidad de medida, no el criterio de cumplimiento. Por eso conviene distinguir siempre entre «cuánto hay» (Bq/m³ medido) y «cuánto se permite» (nivel de referencia).
Al entregar resultados de medición a un cliente, siempre indicamos el valor en Bq/m³ junto al nivel de referencia aplicable, para que la cifra tenga contexto y no quede como un número aislado.
Nivel de referencia de radón
El nivel de referencia de radón es el valor máximo de concentración de este gas, expresado en Bq/m³, que la normativa establece como límite aceptable en el aire interior de un edificio, en función de su uso y ubicación.
Superar este nivel de forma continuada está asociado a mayor riesgo de salud a largo plazo, lo que justifica que el DB-HS6 exija medidas constructivas obligatorias en las zonas del territorio clasificadas con mayor potencial de radón.
Recomendamos medir la concentración real tras la ejecución de cualquier barrera, no dar por supuesto el cumplimiento solo por haber instalado el material.
Última actualización: 31/08/2026
